jueves, 30 de octubre de 2008

Cuidado con los clientes insatisfechos, hablan demasiado


En general, el comercio siempre se ha preocupado de descubrir medios para satisfacer a los clientes, pero no se ha interesado tanto en saber qué les hace sentirse insatisfechos. Hace frío y está lloviendo, y el aparcamiento exterior del comercio está lleno, excepto un sitio en la última esquina. El cliente se aproxima con su coche pero se da cuenta de que hay un carrito de la compra bloqueando el espacio para aparcar. Dentro, la tienda está llena. Es difícil encontrar las cámaras digitales, y es imposible saber por qué una cuesta US$150 y otra 300. Los dos modelos expuestos están agotados, y el dependiente tarda cinco minutos en traer otro del almacén. A la hora de pagar, la cola no se mueve. Finalmente, cuando el cliente llega a la caja, le dicen que su cupón de descuento de US$25 sólo es válido a partir del día siguiente.

Stephen J. Hoch, profesor de Marketing de Wharton, que vivió esta situación durante una de sus últimas compras, dice que los consumidores suelen contar a otros este tipo de experiencias. Y, según un nuevo estudio de Wharton, esta comunicación boca a boca debería ser un gran motivo de preocupación para los comerciantes minoristas.

De modo general, cuando 100 personas pasan por una experiencia desagradable, el comercio en cuestión puede perder de 32 a 36 posibles clientes.

Paula Courtney, presidenta de Verde Group, dice que el poder exponencial del boca a boca negativo está asociado a la naturaleza de la historia narrada. “A medida que la gente cuenta la historia, se resaltan los aspectos negativos y crece”, dice. Por ejemplo, la primera vez que se cuenta la historia, puede tratarse de la mala educación de un vendedor. Pero la tercera o cuarta vez que la persona escucha la historia, el vendedor no sólo es maleducado, además nos insulta. “Para que una historia merezca la pena contarse, tiene que tener un cierto componente de entretenimiento, que sea chocante“, dice Courtney. “Estas historias dañan a los comercios y entretienen a los consumidores”.

¿Por qué los clientes no hablan directamente con la tienda? “Si estuvieran realmente enfadados, se quejarían inmediatamente a la gerencia, o tal vez volviesen más tarde, pero no suelen hacerlo”, dice Hoch. “Algunas personas piensan que este tipo de episodios volverán a ocurrir de nuevo y no se puede hacer nada para evitarlo. Están resignados. Pero la razón principal por la que no se quejan es porque es muy complicado escapar de los quehaceres diarios para lidiar con todo tipo de fallos de atención al cliente”.

Fuente: TuDecides.com

¿POR QUÉ NO SE QUEJAN LOS CLIENTES?

Las empresas que consideran que tienen todo bajo control y funcionando a la perfección, no avanzan en la búsqueda de mayores niveles de calidad, tanto del servicio como de sus productos, y esta ceguera las lleva a caídas en niveles de fidelidad, ventas, percepción en la mente del cliente y hasta a la quiebra.

"El mejor indicio de una mala o declinante relación es la ausencia de quejas. Nadie siempre está satisfecho" Levitt

Algunos estudios realizados en Norteamérica indican que a pesar de que sólo el 4% de los clientes insatisfechos se quejan, el 25% de los clientes está lo suficientemente insatisfecho como para cambiar de empresa. Pero ¿por qué no nos quejamos? a continuación se exponen algunas de las razones:

1. Porque piensa que no va a servir de nada
Es común que los clientes piensen y se comporten así, en muchas empresas, al recibir una queja o una sugerencia de parte del cliente, no se actúa sobre ella o si se actúa, simplemente se hace en el instante como una respuesta inmediatista que no genera consecuencias en el largo plazo y no permite prevenir el problema para que no se presente posteriormente.

Es por ello que, además de dejar abiertos todos los canales para una posible queja o sugerencia del cliente, se debe actuar sobre ella, pero no solo de manera correctiva sino preventiva.

2. Porque siente que es una situación desagradable y prefiere evitarla
El cliente le teme a la confrontación personal con el empleado al plantear su queja, siente que la situación generará altercado y que no será fácil hacer comprender al empleado que no está recibiendo lo que necesita. Para contrarrestar esta sensación, la organización debe primero que todo capacitar a su personal para que atiendan de la mejor manera a quien desee quejarse o expresarse en cualquier sentido, además de mantener abiertos los canales de comunicación entre el cliente y la empresa, también debe asegurarse de que el cliente se entere de la disposición empresarial a recibir las quejas.

Cómo lograr esto, haciendo pública su disposición a la recepción de quejas mediante mecanismos como los buzones, las líneas 800 o mediante carteles en los que se invite al cliente a expresar sus descontentos, una muy buena manera de incitar al cliente a hacerlo es mediante publicidad que expone casos exitosos en los cuales se han atendido las quejas o sugerencias, se les ha dado trámite y se conseguido la mayor satisfacción por parte del cliente.

3. Porque encuentra dificultad para hacerlo
Cuando el cliente no encuentra cómo, con quién o dónde quejarse será muy difícil que lo haga, además cuando lo ha hecho y encuentra que el trámite es lento y no conduce a soluciones en un tiempo concreto, seguramente no volverá a quejarse y buscará en otro lugar lo que no ha encontrado con nosotros.

4. Porque siente que la empresa no se preocupa por él
Cómo va a emitir una queja o una sugerencia si nunca le han preguntado si está satisfecho, si nunca ha sentido que su bienestar le interesa a la firma. Una empresa debe transmitir su preocupación por la satisfacción y el bienestar de sus clientes.

5. Porque piensan ¿por qué tengo que hacer su trabajo? su trabajo es hacer que yo me sienta lo mejor posible
Muchos de los clientes que no expresan sus descontentos basan su comportamiento en el pensamiento que no tienen por qué perder su tiempo diciéndole a la empresa cómo podría mejorar ya que este no es su trabajo sino el de la empresa y tienen toda la razón, además si sienten esto es porque la empresa no ha entendido y no ha hecho entender a sus clientes que la retroalimentación es algo prioritario para ella.

No se quejan pero se van: Los clientes piensan que no vale la pena quejarse porque siempre habrá alguien dispuesto a ofrecerle ese mismo producto o servicio.

Las empresas que consideran que tienen todo bajo control y funcionando a la perfección, no avanzan en la búsqueda de mayores niveles de calidad, tanto del servicio como de sus productos, y esta ceguera las lleva a caídas en niveles de fidelidad, ventas, percepción en la mente del cliente y hasta a la quiebra.
Fuente: Gestiopolis

De la satisfacción a la frustración.

De la satisfacción a la frustración. Tomamos tan en serio la premisa de dar variedad al consumidor, que el mercado está saturado por el exceso de opciones, lo que está provocando tensión y ansiedad en el consumidor por Rita Sobrino y Fernando MeMás es mejor. Por lo menos es lo que siempre hemos pensado en lo que se refiere a opciones de compra. Entre más tengamos de donde elegir más felices seremos, porque será más fácil encontrar el producto que satisface nuestras necesidades particulares.

Esa parecía ser la premisa hasta ahora. Pero vayamos a la tienda de autoservicio; en la sección de frutas y verduras, sólo tenemos que decidir entre seis o siete tipos de lechuga distintas: cortada, entera, desinfectada, no desinfectada, lechuga viva, escarola, orejona, romanita, italiana, césar, mexicana, orgánica, hidropónica, además de una gran variedad de marcas, ahí pasamos un buen rato examinando y reflexionando.

Después, si quieres comprar shampoo para el pelo ahora tienes que decidir entre el tradicional cabello graso, normal o seco, además de hidratante, vitaminado, para cabello lacio, rizado, chino, anti-freeze, teñido, rojo, castaño, rubio, largo, corto, delicado, con caspa, o para evitar su caída; lo malo es si tienes el cabello rizado, teñido, largo, normal y con luces, llegas a la conclusión de que necesitas comprar cinco shampoos.

En el siguiente pasillo buscas la crema para el cuerpo: para piel normal, grasosa, reseca, hidratante, más hidratante, con vitaminas, con leche, con almendras, con frutas, con cacao, vainilla, reafirmante, anti-celulitis, para piel delicada, hipoalergénica, etcétera. También tenemos que comprar pasta de dientes: gel o normal, blanqueadora, anti-caries, anti-sarro, para encías sanas, para dientes sensibles, con bicarbonato, sabor fresa, canela, tutifruti, de colores.

Y es lo mismo si tienes que comprar pañales, toallas femeninas, papel higiénico, detergente, galletas, cereales, leches, mantequillas, yogures, chocolates, mayonesas, enlatados, y llegamos a la caja con el cerebro drenado y cansados de tomar decisiones ¡Todo tiene un límite! Algunas veces son tantas las opciones que nos ofrecen que nos cansamos a la mitad del camino o preferimos no comprar nada y posponer las decisiones hasta un momento en que nos sintamos capaces y con energía para enfrentar el reto o después de consultarlo con la almohada. Esto va en contra de todo lo buscado por la mercadotecnia.

Tomamos tan en serio la premisa de dar variedad al consumidor que el mercado está saturado por el exceso de opciones lo que está provocando tensión y ansiedad en el consumidor, debido a que hay un desorden y confusión de marcas; me recuerda la escena de El aprendiz de mago, de la película Fantasía. Esta tensión y ansiedad nos ha dado como resultado una falta de satisfacción o lo que es lo mismo, el síndrome del consumidor frustrado. Sí, ahora todos somos unos consumidores frustrados y estresados y casi todos lo hemos experimentando y aún no nos hemos dado cuenta.

Son muchos los factores que contribuyen a esta frustración. En un viaje de compras normal a la tienda de autoservicio –como se sabe- tenemos que tomar cientos de decisiones, lo que después de un rato nos estresa y desgasta nuestra energía, haciendo de esto una experiencia desagradable, cuando tendría que ser todo lo contrario.La tecnología también contribuye a la generación de consumidores frustrados, se trata de una carrera contra el destino, tratamos de tener lo último en telefonía celular, computadoras, equipos de audio, video, videojuegos y para nuestra desgracia nunca estamos al día, porque cuando tenemos en nuestras manos “lo último” algo nuevo ya se está cocinando o saliendo del horno, alimentando nuestra frustración.

Tenemos teléfonos que hasta caminan solos detrás de nosotros, pero la verdad es que los utilizamos para hacer y recibir llamadas, ¿quién tiene el tiempo que tienen los jóvenes de 15 años para estar leyendo un manual de tres tomos y picándole una semana para saber todo lo que hace el aparato maravilloso? Finalmente sólo lo tenemos para comunicarnos, pero si ya compramos el aparatito más complicado, esa falta de tiempo también nos genera frustración. Al mismo tiempo los consumidores estamos saturados de imágenes, mensajes, logos y marcas que compiten unas con otras por nuestra atención, han saturado tanto nuestras mentes perdiendo toda efectividad y su objetivo principal, que es llamar nuestra atención y quedar fijas en nuestra mente.

Las grandes compañías que no se han dado cuenta que esto no contribuyen mucho a aliviar nuestras frustraciones. ¿Alguna vez han tratado de comunicarse por ejemplo a alguna compañía telefónica para hacer alguna aclaración o consulta? Te pierdes en un menú de opciones automatizadas infinitas y te puedes morir antes de que un ser humano conteste el teléfono. Yo todavía no lo he conseguido. Pues lo mismo sucede con infinidad de empresas de servicios, como de telefonía, televisión por cable o satélite, etcétera.

Qué tan grande será la frustración, en este sentido, de los consumidores en Estados Unidos que ya existe una página de Internet creada y enriquecida por ellos mismos, dedicada a informar a la gente que marcar y algunos trucos para que un humano te conteste en una infinidad de compañías: http://gethuman.com/, creada originalmente en un blog en el 2005 se volvió tan grande y popular que ya existe de manera independiente. La frustración e insatisfacción de los consumidores, es mayor aún en los países desarrollados, y ya se sabe que el nuevo reto de la mercadotecnia y las empresas será aliviar o atender el estrés y frustraciones del consumidor. Su labor ahora consistirá en facilitarle las cosas, hacer que sus decisiones sean menos complicadas, más sencillas y por ende hacerlo feliz. Y esto ya tiene nombre, se llama Simplicity Marketing, por ahora.

“En las economías más desarrolladas del siglo veintiuno, la siguiente generación de éxito en el posicionamiento pertenecerá a esas marcas que alivien el estrés de los clientes. Esto significa simplificar la vida de los clientes o de los negocios en formas que estén estrictamente unidas a la marca y al posicionamiento del producto. O sea convertirse en el socio que alivia el estrés del cliente”. Steven M. Cristol y Meter Sealey en su libro –un poco aburrido pero con mucho sentido “Simplicity marketing: end brand complexity, clutter, and confusion”, llaman la atención al respecto. Los consumidores están cada vez más estresados por las elecciones complejas que deben hacer cada día. Las compañías han inundado el mercado con una proliferación de variedades y tipos de productos, opciones de precio y marcas. Simplicity Marketing está en contra de esta tendencia y recomienda el regreso a la simplicidad. Los autores recomiendan que las compañías adopten una estrategia proactiva para simplificar el rango de productos, marcas, precios y comunicación. Desde su punto de vista, esta estrategia hace más felices a los consumidores y reduce costos para las compañías son dos grandes ventajas. Y proponen una serie de estrategias para alcanzar la simplicidad.

Independientemente de lo que proponen Cristol y Sealey; como veíamos, es un hecho que las personas de hoy tenemos muy poco tiempo y paciencia para tomar decisiones respecto a nuestras compras, servicios y muchos aspectos de nuestra vida en general, especialmente desde que el número de productos se ha incrementado tanto en los últimos años, tanto que da flojera. En el fondo a todos nos gustan las cosas que nos simplifiquen la vida en lugar de complicarla. A nadie –o casi nadie- nos gusta que nos hagan la vida imposible o nos hagan sufrir.

El verdadero reto a final de cuentas será el de alcanzar la sencillez y facilitar las cosas. Esto es más complicado de lo que parece. Alcanzar mayor simplificación supone una gran complejidad. Todos aquellos que diseñen páginas de Internet sabrán de lo que hablo, para simplificar un paso para nuestros usuarios significa mucho trabajo para el desarrollador.

Lo mismo será en el diseño de productos, servicios, estrategias de mercadotecnia y campañas publicitarias, se requerirá de mucha creatividad y trabajo para detectar que es lo que podemos hacer para facilitar la vida de los consumidores con nuestros productos, simplificar nuestros mensajes y con esto hacerlos felices y conseguir un mejor posicionamiento, lealtad de marca y ventaja competitiva.Ya hay compañías que han entendido esto. Es opinión de muchos que gran parte del éxito de iPod es su sencillez y simplicidad. De igual forma ya podemos ver algunos mensajes publicitarios en donde algunas compañías hacen alarde de la forma en que facilitan la vida a sus clientes, como las compañías de paquetería internacional. También algunas líneas aéreas de nueva creación que han tomado la simplificación como ventaja diferencial. Cada vez estaremos escuchando más de esto, estén alertas. Simplicity es la palabra…

domingo, 26 de octubre de 2008

EL SERVICIO FALLO, ¿COMO LIDIAR CON LOS CLIENTES FRUSTRADOS



Una receta infalible para perder para siempre a un cliente insatisfecho: hágalo presentar su queja en un call center atendido por operadores mal pagos y escasamente capacitados que carezcan de la información (y los incentivos) para resolver su problema...

Por más empeño y programas de Calidad Total que ponga en marcha una compañía, los errores ocurren. Inevitablemente, algunos productos saldrán fallados y algunos clientes quedarán insatisfechos con el servicio.

Ahora, el desafío consiste en tener los procesos correctos para resolver los problemas de consumidores frustrados. Y, en este punto, es necesario tener en cuenta un aspecto crucial.
Según una investigación del MIT, un cliente es capaz de tolerar fallas en el servicio. Sin embargo, suele ser implacable con los defectos del departamento de atención.

Un consumidor con una mala experiencia estará perdido para siempre (sumando, desde luego, el marketing viral negativo que esta persona se encargará de difundir entre todos sus conocidos).
En este marco, se vuelve fundamental identificar los principales factores que causan defectos en los servicios de atención.

Problemas de gestión
Resolver los problemas concretos de clientes individuales es importante.

No obstante, más allá de las particularidades de cada caso, el objetivo de los gerentes de atención debería consistir en aprender de los inconvenientes aislados para detectar (y corregir) las causas sistémicas del pobre servicio.

Y, sin embargo, la mayoría de las organizaciones estudia apenas una ínfima parte de las fallas.
En ocasiones, los habituales silos obstruyen la circulación de información entre los departamentos involucrados.

En otros casos, los esquemas de incentivos resultan inconsistentes con la recolección de datos fiables.

Imaginemos, por ejemplo, a un gerente que cobra su bonus cuando se registra un descenso en las tasas de quejas.

Bajo esta estructura de incentivos, ¿el directivo hará su mejor esfuerzo para lograr que todos los clientes insatisfechos reporten su problema?

Los empleados en contacto con el cliente
Los empleados en contacto con los clientes suelen llevarse la peor parte. En efecto, los consumidores insatisfechos suelen descargar en ellos sus frustraciones por los errores de la empresa (una historia conocida por operadores de call centers).

Pero, si bien estos empleados desempeñan un papel crucial a la hora de brindar soluciones a clientes furiosos, es notable el escaso apoyo que reciben en muchas organizaciones.

Así, no tarda en cumplirse una vieja máxima del management: "Los empleados tratarán a los clientes como la empresa los trata a ellos".

Por lo tanto, si usted quiere una receta infalible para perder un cliente, hágalo presentar su queja en un call center donde lo atenderán operadores mal pagos, escasamente capacitados y sin la información (ni los incentivos) para resolver su problema.

Por el contrario, advierte la investigación del MIT, si lo que usted quiere es fidelizar, existen cinco sencillas pautas para mejorar la atención a clientes insatisfechos:

1) Crear una lógica del servicio
En primer lugar, es crucial elaborar un mapa de todos los procesos que intervienen en la gestión de clientes frustrados.

El diagrama debe incorporar la perspectiva de los distintos grupos de interés: ¿qué es lo que el cliente pretende lograr? ¿Cómo se produce el servicio? ¿Qué están haciendo los empleados para lidiar con los consumidores insatisfechos?

Gracias a este mapa, la organización podrá detectar (y corregir) los "cuellos de botella" en los procesos de atención.

2) Difundir los casos de éxito
En sus canales de comunicación interna, Singapore Airlines difunde casos de éxito de empleados que se han destacado por una excepcional atención a clientes insatisfechos.

3) Brindar libertad en el uso de recursos a los empleados en contacto con el cliente
La cadena de hoteles de lujo, Ritz-Carlton, autoriza al personal de recepción a compensar a clientes insatisfechos con hasta dos mil dólares sin necesidad de consultar al supervisor.
Esta libertad es particularmente efectiva en negocios de alta personalización. En efecto, para Ritz-Carlton, perder un cliente resulta muchísimo más costoso que una compensación de dos mil dólares en el momento indicado.

4) Simplificar la presentación de quejas
Mientras más información disponga la empresa sobre las fallas del servicio, mayor será su eficacia a la hora de ajustar los procesos de atención y resolución de problemas.

Así, un punto fundamental consiste en brindar a los clientes todas las facilidades posibles para presentar sus quejas. A mayor cantidad de canales de comunicación, mayor número de quejas reportadas y más información para corregir los procesos.

Una aerolínea regional de Asia, por ejemplo, además de las encuestas anuales de satisfacción de pasajeros, entrevistas personales con viajeros frecuentes y las tradicionales líneas telefónicas, tiene un programa de radio donde los clientes pueden llamar para presentar sus problemas.

5) Equilibrar incentivos
Finalmente, ninguna de estas medidas funcionará si no se encuentran respaldadas por un sistema de incentivos alineado con una atención de excelencia.

Y este concepto va mucho más allá de los bonus por los problemas exitosamente resueltos.

Además de los incentivos monetarios, la organización debería apoyar a aquellos con la ardua tarea de atender a los clientes insatisfechos.

Y no es evidente que un call center con empleados poco valorados, subinformados y altísimas tasas de rotación sea la mejor forma de lograrlo.

Fuente: Materia Biz